29.4.20

El cuerpo del dolor



El cuerpo del dolor quiere sobrevivir, simplemente como cualquier otra entidad existente, y sólo puede hacerlo si logra que usted inconscientemente se identifique con él. Entonces puede levantarse, dominarlo a usted, "volverse usted", vivir a través de usted. Necesita obtener su "alimento" a través de usted. Se alimentará de cualquier experiencia que resuene con su propio tipo de energía, cualquier cosa que cree más dolor en alguna forma: rabia, destructividad, odio, tristeza, drama emocional, violencia e incluso enfermedad. Así pues, el cuerpo del dolor, cuando lo ha dominado, crea una situación en su vida que refleja su propia frecuencia de energía para alimentarse de ella.

El dolor sólo puede alimentarse de dolor. No puede alimentarse de alegría, ya que la encuentra indigestible.

Una vez que el cuerpo del dolor lo ha dominado, usted quiere más dolor. Se vuelve una víctima o un victimario. Usted quiere infligir dolor, o sufrirlo, o las dos cosas. De hecho no hay mucha diferencia entre ellas. Usted no es consciente de esto, por supuesto, y afirmará vehementemente que no quiere sufrir. Pero observe detenidamente y descubrirá que su pensamiento y su conducta están diseñados para conservar el dolor, en usted mismo y en los demás. Si usted fuera verdaderamente consciente de ello, el patrón se disolvería, porque querer más dolor es demencia y nadie está demente conscientemente.

26.4.20

Prem Rawat-Maharaji



En cada uno de nosotros también existe un instrumento magnífico esperando a que lo hagamos sonar. Y nuestros propios sentidos – nuestros sentidos internos– no estarán satisfechos hasta que se taña, hasta que se toque. ¿Así pues…? La felicidad, la deseamos, la alegría, la deseamos, anhelamos esa belleza de forma natural ¿Y qué buscamos? Explicaciones, palabras y fórmulas. Pero sólo se completará la unión cuando podamos encontrar la manera de ir hacia nuestro interior. Entonces se tocarán esos acordes, y el sonido de la alegría, el sonido de la gratitud, el sonido de la felicidad resonará a través de este instrumento. Esa posibilidad está a nuestro alcance. Ése es el encanto del Conocimiento de uno mismo. Y es lo que está sucediendo. Siempre me fascina, me maravilla cómo se manifiesta este proceso.

25.4.20

Prem Rawat-Maharaji



Colma esta vida. Recibe la alegría. Todas las demás alegrías tienen limitaciones, pero la alegría interior no tiene límites. Estamos aquí por esa alegría, no por ninguna otra cosa; sólo por esa alegría. La alegría exterior vendrá y se irá, pero la alegría del corazón es estable. Se encuentra dentro de ti; está sucediendo, y seguirá contigo hasta tu último aliento.

24.4.20

So I win


Te perdí. 
Pero me encontré.
Así que yo gané.

22.4.20

Musician

(clic para ampliar)

Un músico salvando su instrumento durante la Batalla de Stalingrado, 1942-1943.

Fotografía de Emmanuil Evzerikhin.

Yo creo que ese músico y ese instrumento se merecen el uno al otro.

Louise L. Hay



El problema esencial es la creencia de que no nos merecemos lo que deseamos. Nuestro poder personal reside en la manera como consideramos nuestro merecimiento. Nuestra falta de merecimiento nos viene de los mensajes que recibimos en la infancia. Cuando no nos creemos merecedores de un bien, solemos practicar una especie de autosabotaje, lo cual se puede conseguir de diversas maneras: creando una situación caótica perdiendo cosas, haciéndonos daño o teniendo problemas físicos, como una caída o un accidente.

¡Pero no hay que ser así de opas!

¡Nos merecemos todo el bien que tiene la vida para ofrecernos!