6.7.14

Unas notas que tomé de "Imperialismo y cultura" de Hernandez Arregui

Página 86:

El golpe de septiembre remató en un entendimiento anglo-yanqui sobre el petróleo y significó la retrogradación de Y.P.F. en materia petrolífera. En 1935 el sojuzgamiento del país estaba concluido. El pueblo sufrió esta abjuración bajo la forma de un sufrimiento real y la literatura refleja el estado general de descreimiento y desencanto que se abatió sobre el país, como una desorientación primero y un encono y un resentimiento inconciliables contra la clase gobernante después.



Página 88:

Cercados por una fatalidad exterior que les cerraba el camino de la existencia.



Página 89:
Creo que a nosotros nos ha tocado la horrible misión de asistir al crepúsculo de la piedad, y que no nos queda otro remedio que escribir deshechos de pena, para no salir a la calle a tirar bombas o instalar prostíbulos. Pero la gente agradecería más esto último. (Roberto Arlt)


Página 92:

Vencido por las fuerzas luctuosas del universo.

9.5.14

Cualquier bondi lo deja bien

Un anciano sabio se paseaba con tres de sus discípulos en el jardín de su pueblo.

Viendo un limaco que devora una lechuga, el primer discípulo lo aplasta con el pie.

El segundo dice entonces:

—Maestro, ¿no es pecado aplastar esta criatura?

El maestro le responde:

—Tienes razón, así es.

—Pero él comía nuestro alimento, ¿no he hecho bien? —reprochó el pisachobis.

El maestro le responde:

—Tienes razón.

El tercero dice:

—Ambos dicen cosas contradictorias, no pueden los dos tener la razón.

Y el maestro le responde:

—Tienes razón.

5.12.13

Elección


 Pese a que esta viñeta está firmada, no logro discernir a quien la hizo. ¿Loen Fohman?

5.9.13

El poder hipnótico de las palabras


En cierta ocasión, hablando el Maestro del poder hipnótico de las palabras, alguien gritó desde el fondo de la sala:

«¡No dices más que tonterías! Si yo digo 'Dios, Dios, Dios', ¿acaso ello me hace divino? y si digo 'pecado, pecado, pecado', ¿acaso ello me hace malo?»

«¡Siéntate, bastardo!», dijo el Maestro.

El tipo se puso tan furioso que no podía articular palabra. Finalmente, estalló en improperios contra el Maestro.

Éste, aparentando arrepentimiento, le dijo:

«Perdóneme, señor, por perder la calma. Le suplico que excuse mi imperdonable error».

El otro se calmó inmediatamente, y entonces le dijo el Maestro:

«Ya tiene usted su respuesta: ha bastado una palabra para encolerizarlo, y otra para tranquilizarlo».

Confiar de nuevo

Al día siguiente, el Maestro completó su lección con la historia del ladrón que encontró esta nota en la puerta de la caja fuerte que iba a reventar:


«Por favor, no emplee dinamita. La caja no está cerrada. Basta con hacer girar el picaporte».


Y, en el momento en que hizo girar el picaporte, cayó sobre él un pesado saco de arena, se encendieron las luces de la habitación, y la alarma despertó a todo el vecindario.

Cuando el Maestro visitó en la cárcel al ladrón, éste no podía ocultar su resentimiento:

«¿Cómo voy a poder confiar de nuevo en algún ser humano?»

3.9.13

Una técnica

Ilustración de Muji Lee.

Una leyenda dice que Buda viajó por todo el país en busca de iluminación, fue uno de los mayores maestros de su época, practicó todas las disciplinas y las espiritualidades que había, pero no llegó a la iluminación. Finalmente desistió. Desesperado, se sentó debajo de una higuera y fue iluminado. Años después, sus discípulos preguntaron:

"Maestro, ¿nos cuenta el secreto de la iluminación? ¿Cómo lo consiguió?"

No hay secreto, no hay técnica. Pero vos viste cómo son los discípulos: Querían la técnica.

Entonces, Buda dijo:

"Está bien. Voy a darles una técnica. Cuando estén inspirando, sean conscientes de que están inspirando. Y cuando estén espirando, sean conscientes de que están espirando."

Quería que los discípulos entrasen al presente.

La vida no es mañana, es ahora.

El amor no es mañana, es ahora.

La iluminación es ahora.

Si vienes al presente, ella puede manifestarse. Haz una cosa por vez y verbaliza internamente lo que estás haciendo. Ése es un ejercicio muy bueno para entrar en el presente, para vivir en el ahora de tu vida.