26.12.23

Thomas Merton - Por el camino de Chuang Tzú




El Rey del Mar del Sur era Actúa-según-tu-intuición.
El Rey del Mar del Norte era Actúa-como-el-rayo.

El Rey del lugar que había en medio era
Sin-Forma.



Ahora bien, el Rey del Mar del Sur

y el Rey del Mar del Norte

solían ir juntos, a menudo,

a las tierras de Sin-Forma:

los trataba muy bien.



De modo que consultaron entre sí

y pensaron en algo bueno,

en una agradable sorpresa para Sin-Forma

como prueba de aprecio.



"Los hombres", dijeron, "tienen siete aberturas

para ver, oír, comer, respirar

y demás. Pero Sin-Forma

no tiene abertura alguna. Hagámosle

unos cuantos agujeros."



De modo que, sin pensarlo dos veces,

hicieron agujeros a Sin-Forma,

uno por día, durante siete días.

Y cuando terminaron el séptimo agujero,

su amigo yacía muerto.

23.12.23

David Bowie - Absolute Beginners (Official Video)

Juego




El juego tiene una dimensión distinta, enteramente distinta, diametralmente opuesta. No hay un resultado que se pueda alcanzar. El jugar es por el jugar en sí. Pero hemos perdido la razón en tal grado que somos incapaces de jugar por el puro placer de jugar. Por eso, a través del juego intentamos alcanzar algunos resultados, ganar algo: prestigio, medallas, cualquier cosa, pero debe haber algo que tenga que ser alcanzado. Por eso, en realidad, los adultos nunca juegan. Sólo los niños juegan, sin nada que obtener. Esta es la razón por la que los juegos de los niños tienen tal inocencia y belleza. ¡El jugar es suficiente en sí mismo!

19.12.23

Monoperro



 Las cenas de familia consisten en devorarse entre familiares.

~SARTRE, Jean Paul.

24.11.23

democracia




NEUSTADT: ¿Qué es para usted la democracia?

BORGES: Para mí la democracia es un abuso de la estadística. Y además no creo que tenga ningún valor.
¿Usted cree que para resolver un problema matemático o estadístico hay que consultar a la mayoría de la gente? Yo diría que no; entonces, ¿por qué suponer que la mayoría de la gente entiende de política? La verdad es que no entienden y se dejan embaucar por una secta de sinvergüenzas, que por lo general son los políticos nacionales. Estos señores que van desparramando su retrato, haciendo promesas, a veces amenazas, en resumen: sobornando.
Para mí ser político es uno de los oficios más tristes del ser humano. No lo digo contra ningún político en particular, sino en general. Una persona que trata de hacerse popular entre todos, debe necesariamente carecer de principios y de vergüenza. El político en sí no me inspira ningún respeto.