23.1.23

¡Ya tengo el poder!



Yo creo que hay un Poder en el interior de cada uno de nosotros capaz de orientarnos amorosamente hacia la salud perfecta, las relaciones perfectas, la profesión perfecta, y que nos puede ofrecer prosperidad de todo tipo. Para obtener estas cosas, primero tenemos que creer que son posibles.

El segundo paso es estar dispuestos a «aflojar» las pautas o hábitos que nos crean situaciones que decimos que no deseamos. ¿Cómo? Entrando dentro de nosotros y llamando a nuestro Poder Interior, que sabe lo que nos conviene. Si estamos dispuestos a volvernos hacia este Poder que llevamos dentro, que nos ama y nos sustenta, lograremos que nuestra vida sea próspera y esté llena de amor.

13.11.22

Nicanor Parra - Ella


 

Si ella puede vivir sin mí

Por qué no voy a poder yo

vivir sin ella.

4.11.22

Sri Nisargadatta Maharaj



 Olvidarte de vos es la injuria más grossa, todas las calamidades de ahí emergen, chabón. Ocúpate de lo más importante, lo menos importante se basta a sí mismo. Vos no ordenás una habitación cuando está a oscuras: Primero abrís las ventanas, prendés la luz. Antes de pretender arreglar a otros, sugiero no ser otarios y corroborar si hemos cambiado o si en efecto, seguimos siendo unos mamengues. 

Preguntarse a lo zonzo si ya somos suficiente y dar vueltas en la pavada tampoco da. Mejor encontrarnos y ahí todo se orquesta solito. ¿Cachai?

30.10.22

Bastaría con decir ¿Y qué?




A veces, la gente deja que el mismo problema le abrume durante años cuando bastaría con decir "¿Y qué?"

Es una de mis frases favoritas: "¿Y qué?"

"Mi mamá no me quería": "¿Y qué?"

"Mi marido no me folla": "¿Y qué?"

"Soy todo un éxito, pero sigo solo": "¿Y qué?"

No sé cómo me las arreglé durante tantos años antes de aprender este truco. Tardé mucho en aprenderlo, pero una vez que te das cuenta, jamás lo olvidas.

29.10.22

Ben Clark




Yo escribo porque pienso que me lees. Y eso es algo terrible.

28.10.22

El trabajo del escritor




El trabajo del escritor, como todo trabajo por otra parte, no puede adoptar otra modalidad que la del infinito. Nunca se dejará de escribir; no importa la brevedad de la vida, porque no se trata exactamente del tiempo tal como podemos pensarlo, sino de un tiempo que se hace infinito volviendo sobre sí mismo, en forma de espacio. Ese espacio es el texto. El texto ya escrito, con el que se enfrenta el lector, es una extensión dada. Por dentro de esa extensión persisten las tensiones que la hacen incierta; el autor puede tomar cualquier decisión en cualquier momento, y cuanto más libre haya sido para tomarla, mayor será la adhesión del lector a esa ecuación de lo infinito del texto y lo infinito del escritor.



AIRA, César, Copi, 1991