14.7.22

Carol Oates Joyce




Mi deseo es vivir una vida en la que las emociones lleguen despacio, como las nubes en un día tranquilo.

Ves cómo la nube se acerca, reparas en su belleza, la contemplas mientras pasa y la dejas ir. 

No te obsesionas con lo que has visto, no lamentas su desaparición. 

Te conformas con entender que nunca aparecerá una nube idéntica a esa, por muy hermosa, por única que sea. 

Y no lloras por haberla perdido.

8.7.22

Harold Kushner - Cuando nada te basta

El director de un museo entomológico de Gales me mostró una vez la “polilla sin boca”, una variedad de oruga que pone sus huevos y luego se convierte en una mariposa que carece de sistema digestivo. Como no tiene forma de ingerir alimentos, a las pocas horas muere. La naturaleza ha creado este ser sólo para que se reproduzca y continúe la vida de la especie. Una vez lograda su misión, no hay motivo para que siga viviendo, y por ende, se lo programa para morir. ¿Acaso nosotros somos así? ¿Nuestro único motivo es tener hijos para perpetuar la raza humana? Y luego de haberlo hecho, ¿es nuestro destino desaparecer y hacer lugar a la nueva generación? ¿O es que nuestra vida tiene otro designio aparte de la simple existencia? Con nuestra desaparición, ¿el mundo va a perder algo o sólo estará menos abarrotado? Tal como Jung supo captarlo, éstas no son unas meras preguntas abstractas para tratar en una reunión social. Son, por el contrario, temas acuciantes, que si no podemos responder nos sumirán en el desaliento y la melancolía.

26.6.22

Albert Camus


Créeme, no existen grandes padecimientos, ni grandes arrepentimientos, ni grandes recuerdos. Todo se olvida, incluso los grandes amores. Eso es lo triste y al mismo tiempo lo exaltante de la vida.

25.6.22

Alberto Laiseca sobre el mate

Al mate le debo mi obra. Si Susuki y Okakura Kazuzo hablan del té como una de las estéticas del zen, no veo porqué sería inoportuno escribir un tratado: El mate como disciplina zen del sudamericano. Pero no como una ironía o como un chiste, sino como algo dicho absolutamente en serio. A cuántos habrá salvado el mate en las épocas del hambre infinita. Es cosa de ver cómo ayuda a resistir, a conservar el equilibrio, la esperanza y a que no se pierda el centro. Sirve al solitario, pero también al ideal que es compartir. No hay cosa más linda que tomar mate con la mujer de uno. Maldito sea el que está compartiendo y no comprende. En su defecto que sea con un amigo. El mate es más compañero que el vino, y digo mucho. El vino traiciona como algunos hombres traicionan a sus mujeres. Como algunas mujeres traicionan a los hombres que viven con ellas. Pero el mate brinda y rodea de escudos. Más de uno no se mató porque todavía no se le había terminado la yerba. La bombilla de plata equivale a la flecha puesta en el arco zen. ‘Un mate, una vida'.


LAISECA, Alberto, El jardín de las máquinas parlantes

21.6.22

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20.6.22

Vidas



Tenemos todos dos vidas:

La verdadera, que es la que soñamos

en la infancia, y que continuamos soñando,

adultos en un sustrato de niebla;




y la falsa, que es la que vivimos

en convivencia con otros,

que es la práctica, la útil,

aquella en la que terminan

metiéndonos en un cajón.




En la otra no hay féretros ni muertes,

hay solo ilustraciones de infancia:

Grandes libros coloridos,

para ver y no leer;

Grandes páginas de colores

para recordar más tarde.




~PESSOA, Fernando.