10.8.16
The Residents - Two Lips
Oh, we have to buy a tulip
Yes, we have to buy a tulip
Oh, we have to buy a tulip
So we'll sell our home
We will sell our clothes
And we'll sell our shoes
Everything we own
We'll sell to you
My doctor bought a tulip
And my banker bought a tulip
And my lawyer bought a tulip
So I'll buy one, too
Maybe I'll buy ten
Maybe I'll buy more
All my friends scored
Tulips galore
YES! WE HAVE TO BUY!
NO! WE DON'T KNOW WHY!
YES! WE'LL BUY OR DIE!
YES! WE HAVE TO BUY!
NO! WE DON'T KNOW WHY!
YES! WE'LL BUY OR DIE!
NO! WE DON'T KNOW WHY!
YES! WE'LL BUY OR DIE!
Would you like to buy a tulip?
Would you like to buy a tulip?
Would you like to buy a tulip?
You can pick and choose
I have sold my wife
And my children, too
I have nothing but tulips to lose
YES! WE HAVE TO BUY!
NO! WE DON'T KNOW WHY!
YES! WE'LL BUY OR DIE!
1.8.16
Rubaiata 170
Rubaiata 17
que tienes que morir
una sola vez,
¡muere, pronto,
de una vez por todas!
¿Por qué vivir así sin honra,
por qué tanta sangre,
tanta impureza,
tanta vileza
en esta carne
y en esos huesos?
Mucho mejor fuera
que no existieras.
¡Qué aflicción!
¡Qué tortura!
¡Oh! ¡El flagelo de la vida!
23.7.16
Rubaiata 71
Vino puro color de rubí,
bébelo dos veces al día
con placer y devoción.
Cortísima es la vida:
se marchitará apenas nacida
y, bien lo sabes,
una vez perdida,
¡no la recuperarás!
El mundo camina
hacia la desintegración.
¡En breve no veremos más
que destrozos, ruinas, el caos!
Bien lo sabes...
Sé, pues,
día y noche,
un ser destruido,
una ruina,
¡una disgregación!
21.7.16
Rubaiata 59
Encontré,
una noche,
en la taberna
un doctor en teología.
Me acerqué
curioso, ávido de saber,
y, al mismo tiempo
irreverente e indiscreto,
le pedí que me hablase
de la vida y del destino
de aquellos que se van.
Para empezar,
propúsome el sabio
una copa de vino dorado...
Dijo después,
tranquilizándome:
Numerosísimos
son aquellos que partieron,
hombres como nosotros.
Pero nadie volverá,
nadie,
¡jamás!
una noche,
en la taberna
un doctor en teología.
Me acerqué
curioso, ávido de saber,
y, al mismo tiempo
irreverente e indiscreto,
le pedí que me hablase
de la vida y del destino
de aquellos que se van.
Para empezar,
propúsome el sabio
una copa de vino dorado...
Dijo después,
tranquilizándome:
Numerosísimos
son aquellos que partieron,
hombres como nosotros.
Pero nadie volverá,
nadie,
¡jamás!
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