5.9.13

Confiar de nuevo

Al día siguiente, el Maestro completó su lección con la historia del ladrón que encontró esta nota en la puerta de la caja fuerte que iba a reventar:


«Por favor, no emplee dinamita. La caja no está cerrada. Basta con hacer girar el picaporte».


Y, en el momento en que hizo girar el picaporte, cayó sobre él un pesado saco de arena, se encendieron las luces de la habitación, y la alarma despertó a todo el vecindario.

Cuando el Maestro visitó en la cárcel al ladrón, éste no podía ocultar su resentimiento:

«¿Cómo voy a poder confiar de nuevo en algún ser humano?»

3.9.13

Una técnica

Ilustración de Muji Lee.

Una leyenda dice que Buda viajó por todo el país en busca de iluminación, fue uno de los mayores maestros de su época, practicó todas las disciplinas y las espiritualidades que había, pero no llegó a la iluminación. Finalmente desistió. Desesperado, se sentó debajo de una higuera y fue iluminado. Años después, sus discípulos preguntaron:

"Maestro, ¿nos cuenta el secreto de la iluminación? ¿Cómo lo consiguió?"

No hay secreto, no hay técnica. Pero vos viste cómo son los discípulos: Querían la técnica.

Entonces, Buda dijo:

"Está bien. Voy a darles una técnica. Cuando estén inspirando, sean conscientes de que están inspirando. Y cuando estén espirando, sean conscientes de que están espirando."

Quería que los discípulos entrasen al presente.

La vida no es mañana, es ahora.

El amor no es mañana, es ahora.

La iluminación es ahora.

Si vienes al presente, ella puede manifestarse. Haz una cosa por vez y verbaliza internamente lo que estás haciendo. Ése es un ejercicio muy bueno para entrar en el presente, para vivir en el ahora de tu vida.

23.6.13

Los padres de Johnny

 Antes de castigar a un niño, pregúntate si no serás tú la causa de la transgresión.

 Los padres:

 "¿Por qué a pesar de que Johnny es más pequeño que tú, saca mejores notas en la escuela?"

 El niño de siete años:

 "Porque los padres de Johnny son inteligentes."

Mula


—Gracias a Dios se nos ocurrió llevar a una mula para nuestra excursión, porque cuando uno de los chicos tuvo un accidente, usamos la mula para traerlo.


—¿Y qué accidente tuvo?


—La mula le pegó una coz.

22.6.13

Doce años después




Era un joven que había decidido seguir la vía de la evolución interior. Acudió a un maestro y le preguntó:

—Guruji, ¿qué instrucción debo seguir para hallar la verdad, para alcanzar la más alta sabiduría?

El maestro le dijo:

—He aquí, jovencito, todo lo que yo puedo decirte: todo es el Ser, la Conciencia Pura. De la misma manera que el agua se convierte en hielo, el Ser adopta todas las formas del universo. No hay nada excepto el Ser. Tú eres el Ser. Reconoce que eres el Ser y habrás alcanzado la verdad, la más alta sabiduría.

El aspirante no se sintió satisfecho. Dijo:

—¿Eso es todo? ¿No puedes decirme algo más?

—Tal es toda mi enseñanza ─aseveró el maestro─. No puedo brindarte otra instrucción.


El joven se sentía muy decepcionado, pues esperaba que el maestro le hubiese facilitado una instrucción secreta y algunas técnicas muy especiales, incluso un misterioso mantra.

Pero como realmente era un buscador genuino, aunque todavía muy ignorante, se dirigió a otro maestro y le pidió instrucción mística. Este segundo maestro dijo:

21.6.13

Erich Fromm citado por Paulo Freire

Giuseppe Colarusso®


Desde los comienzos de la lucha por la liberación, por la superación de la contradicción opresor-oprimidos, es necesario que éstos se vayan convenciendo que esta lucha exige de ellos, a partir del momento en que la aceptan, su total responsabilidad. Lucha que no se justifica sólo por el hecho de que pasen a tener libertad para comer, sino
libertad para crear y construir, para admirar y aventurarse. Tal libertad requiere que el individuo sea activo y responsable, no un esclavo ni una pieza bien alimentada de la máquina. [...] si las condiciones sociales fomentan la existencia de autómatas, el resultado no es el amor a la vida sino el amor a la muerte.








FROMM, Erich; El corazón del hombre.

[citado por FREIRE, Paulo en Pedagogía del oprimido, pg 66.]